Con estas razones teológicas, Arzobispo complementa certezas científicas contra el aborto

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Redacción ACI Prensa. Publicado en Aciprensa el 17 de Abril de 2018 [Imagen referencial / Crédito: Pixabay (Dominio Público)]

En el contexto del debate sobre el aborto en Argentina, el Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, compartió algunas “razones teológicas” contra esta práctica, que refuerzan ¨las certezas científicas que aseguran que el niño que se gesta en el seno de su madre es un ser humano, es una persona humana”.

En el programa ¨Claves para un Mundo Mejor¨, emitido el 14 de abril por Canal 9, Mons. Aguer señaló que el 25 de marzo la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor, “una fiesta litúrgica que enfoca el momento en que el Ángel Gabriel anuncia a la Virgen María que va a ser la madre de Jesús”.

Al coincidir este año con Domingo de Ramos, esta fiesta se trasladó para el lunes 9 de abril, justo el día que comenzó el debate parlamentario sobre el aborto.

El Prelado explicó que en la encarnación del Señor, “cuando María aceptó ese designio de Dios, comenzó a existir en su seno. ¿Qué ocurre? Un óvulo de la Santísima Virgen por obra del Espíritu Santo, por la acción misteriosa del Espíritu Santo, sin intervención de varón, comienza a gestarse como Jesús el hombre-Dios”.

“Por tanto, ese óvulo de la Santísima Virgen pasa a ser un embrión, un feto, un niño por nacer que después es dado a luz virginalmente; ese es Jesús”, sostuvo Mons. Aguer.

“Observen qué cosa admirable”, expresó el Arzobispo, “cómo Dios se abajó a ser hombre y lo hizo de ese modo. Podría haberlo hecho de otra manera; por ejemplo apareciendo en la Tierra ya humanado, ya adulto pero no; quiso seguir el proceso que seguimos todos nosotros en la vida”.

Frente a este hecho, Mons. Aguer sostuvo que hay una razón “teológica para decir no al aborto; el aborto no puede ser porque si Jesús ha querido compartir nuestra suerte, vemos que ese niñito que se está gestando en el seno de una madre es una réplica, digamos así, del Hijo Eterno de Dios”.

“Él nos está recordando el valor que tiene la vida humana, así como Jesús la apreció de tal manera que comenzó a existir en el seno de su madre”, agregó.

En relación a la coincidencia de que la Solemnidad de la Anunciación cayera el mismo día del inicio la discusión sobre el aborto en el Congreso, Mons. Aguer cuestionó: “¿En qué acabará este debate?”.

“No lo sabemos, pero la cosa huele mal. Me excuso por usar estas palabras, pero creo que huele mal porque estas realidades no tendrían que estar sujetas a debate”, expresó el Prelado, quien luego lamentó que “desgraciadamente ha cambiado la cultura en cuanto al aprecio de la vida”.

Además del argumento teológico, Mons. Aguer añadió una cuestión filosófica. “¿Cómo se desarrolla ese niño que comienza siendo un embrión? ¿Qué principio lo mueve? Lo mueve, diría Platón, un principio interno que es el que determina el desarrollo”.

“La filosofía de Occidente lo llama alma. Es el alma inmortal, que nos anima desde el momento de la fecundación, así como también en el momento de la Encarnación del Verbo Jesús asumió un alma humana y ese óvulo de la Virgen María que se hizo embrión por obra del Espíritu Santo fue formado por un alma humana”, sostuvo.

Para el Arzobispo, “es el alma humana de Jesús, porque Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. No es un Dios que se disfraza de hombre, sino que es hombre verdadero y nos ha mostrado eso siguiendo el camino que siguen todos los hombres para nacer”.

“Esto tiene que reforzarnos en nuestra convicción. Por eso no podemos decir que sí, no podemos aceptar, sin ninguna reacción, sin ninguna manifestación que se pueda aprobar este proyecto”, concluyó Mons. Aguer.