El donante de gametos dejará de poder campar a sus anchas.

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Por Soledad Valle. Publicado en Diario Médico, Madrid, el 15 de octubre de 2019.

“Un donante viene a Granada y dona semen. Después, al hombre, que es marino mercante, lo trasladan al Ferrol y dona semen. Y, a los pocos días, llega al Puerto de Barcelona y dona semen. Eso no es controlable ahora mismo, pero cuando el Sirha (Sistema de Información de Reproducción Humana Asistida) funcione al cien por cien, sí que será controlable. Porque hay que poner un código europeo a cada muestra y ese donante estará absolutamente identificado”. Luis Martínez Navarro, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), describe así la situación actual.

La creación del registro nacional de donantes estaba previsto ya en la antigua ley de reproducción humana asistida de 1988 y también en la actual de 2006, como señala Fernando Abellán, abogado de Derecho Sanitario Asesores. Pero no ha sido hasta finales de 2017 cuando el Ministerio de Sanidad empezó a ponerse manos a la obra para materializar este mandato legal y controlar así que el marino mercante del relato no supere el límite máximo que fija la ley para las donaciones de gametos de seis embarazos logrados.

El anonimato en donación tiene los días contados

El Comité de Bioética de España está ultimando un informe sobre el anonimato del donante de gametos. El órgano consultivo del Gobierno en cuestiones de Bioética responde a una consulta del Ministerio de Sanidad y su informe final está previsto que se conozca antes de finales de año. Todo apunta a que planteará el fin del anonimato fundamentado en el amparo al derecho que tiene el nacido a a través de estas técnicas a conocer sus orígenes.
Antes de saber los detalles de este informe, que, además, ha inaugurado una nueva manera de trabajar del Comité -que parte de convocar a expertos del sector para que expliquen su postura-, la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) ha elaborado un documento en el que defiende mantener la situación actual, básicamente porque funciona, porque el sector es líder en Europa y porque, en caso de enfermedad grave, la ley reconoce el derecho del nacido a conocer su origen, con ciertas limitaciones, eso sí. En informe completo de la SEF se conocerá en los próximos días.
Una tendencia imparable
Nuria Terribas, directora de la Fundación Víctor Grífols y jurista especializada en el ámbito de la bioética, lleva años defendiendo terminar con el anonimato en estas donaciones. El transcurso del tiempo le ha dado nuevos argumentos: “No tiene sentido mantener oculta esa información. Hay webs especializadas en temas genéticos que consiguen hacer el maching de personas que han nacido a través de donación”.
Terribas alienta: “Hay que ser valientes para abordar el cambio cultural que esto va a suponer y el impasse que tendrá el sector con la bajada de donantes, como ya le ocurrió al Reino Unido. Ahora tenemos un perfil de donantes muy jóvenes. Cuando sea obligatorio identificarse, el perfil del donante pasará a tener una edad más madura. También es una realidad que, entonces, el material será de menor calidad”. Pero no hay marcha atrás: “Creo que es una tendencia de nuestra sociedad y el mundo global hace que este anonimato sea difícil de mantener”.

¿Cómo puede saber este hombre que alcanzó seis gestaciones con éxito? No lo puede saber. Lo conocen las clínicas a través del Sirha, donde toda esta información debe quedar registrada, de modo que cuando vaya a donar nuevamente, el centro en cuestión le dará el alto.

Más allá de este caso, Martínez Navarro reconoce que con la implantación del Sirha en el sector “vamos a ganar todos: la población y las clínicas. Vamos a tener más control sobre los donantes. Si rechazo a un donante, por el motivo que sea, éste no va a poder ir a otra clínica de otra ciudad a donar”.

Dicho de otro modo, “necesitamos el registro para dar transparencia al sector, para poner luz a lo que estamos haciendo y tener una trazabilidad de las muestras”, responde José Antonio Castilla, representante de Andalucía en el grupo de trabajo creado por el Ministerio de Sanidad para sacar adelante la regulación del registro de donantes.

En la actualidad, Castilla sitúa en un 80% la implantación del Sirha dentro del ámbito de las clínicas y centros de reproducción humana asistida. Afirma que el objetivo del Gobierno es que a principios de 2020 todo el sector esté utilizando la plataforma. También el próximo año está previsto que el Consejo de Ministros apruebe el real decreto que regula la constitución, organización y funcionamiento de tres registros en materia de reproducción humana asistida, que son el de donantes, el de actividad y resultados de los centros y servicios de reproducción asistida (SIRHA) y el registro de centros y servicios.

Real decreto en marcha

El proyecto de real decreto ha cumplido ya la primera fase de consulta pública. La iniciativa ha permanecido en la web del Ministerio de Sanidad más de dos semanas; hasta el 28 de septiembre estuvo abierto el plazo de alegaciones. Ahora, la iniciativa afronta la fase de redacción del cuerpo de la norma, con unas elecciones generales de por medio, el 10 de noviembre, que, de acuerdo con lo que apuntan los expertos, no deberían echar por tierra el trabajo realizado. Es decir, a diferencia de lo que ocurre con las leyes en trámite que, si no se aprueban en un periodo legislativo vuelven a la casilla de salida en la siguiente legislatura, el real decreto seguiría en la misma fase de tramitación.

Castilla, que es embriólogo en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en Granada, recuerda que el arranque en la puesta en marcha de este registro llegó con un tirón de orejas desde Bruselas. “El 50% de los ciclos de donación de gametos de toda Europa se realizan en España. Somos líderes europeos en donación de gametos, algo que nos debe de hacer sentir muy orgullosos, pero desde Europa nos pidieron dar claridad a lo que estamos haciendo”. El uso del código único europeo para identificar células y tejidos es obligatorio en España, sin embargo, no podrá aplicarse hasta que Sirha no esté plenamente implantado.

¿A quién es achacable esta demora? “El retraso ahora mismo viene sobre todo por la necesidad de una legislación. Las clínicas no se hacen las remolonas. Todos los centros a los que el Ministerio de Sanidad les ha dado las claves para operar en la plataforma están metiendo datos. El problema es que Sanidad no les ha dado las claves a todas las clínica, la incorporación se ha hecho de manera escalonada”.

El facultativo quiere dejar claro que “el sector recibe con los brazos abiertos la idea del Sirha, lo que ocurre es que se ha hecho una implantación sin una ley. Nosotros, desde la SEF, llevamos reclamando este registro desde hace años. A ver si se cumplen los plazos y en 2020 está listo”.
Además de embriólogo en la sanidad pública, Castilla es director médico de Ceifer biobanco de Granada, un banco de semen privado con más de 25 años de experiencia. Explica que en su centro, que participa del Sirha desde el comienzo, “hemos detectado donantes que están en otras clínicas y los hemos rechazado”.

Pero no todo son parabienes, Rocío Núnez, embrióloga con 35 años de experiencia en el sector de reproducción asistida, reconoce que son muchas las clínicas que se han encontrado con diversos problemas técnicos en el uso de la plataforma. “Sirha no contempla factores que son de uso diario en estos centros y obliga, en muchos casos, a duplicar la información de los centros”. Otra cuestión que deberá aclarar la futura norma sobre el registro es cómo el volcado de datos personales de donantes y clientes en la plataforma se realice conforme a lo que recoge la ley de protección de datos. Así que queda trabajo.

Registro de actividad de los centros

Junto al registro de donantes, el proyecto de real decreto recoge el de la actividad de los centros, un registro que también utilizaría la plataforma Sirha. Compartir esta información suscita ciertas cuestiones en el sector, pues se trata de poner en evidencia la tasa de éxito de cada centro.
Sobre esta cuestión, el presidente de la SEF, apunta: “Cuanta más claridad haya, mejor; pero el problema es que hablar de las tasas de embarazo, sin hacer análisis del perfil del paciente de cada clínica puede llevar a engaño. Las tasas de embarazo de una clínica que solo trata a paciente de hasta 38 años no pueden ser las mismas que las de otra que trata aquellas mujeres que el primer centro rechaza. Así que hay miedo de que salgan datos sin poder explicarlas. Pensar que lo ideal para comparar clínicas es la tasa de embarazo es no conocer el sector”.