«El aborto solo obedece a razones ideológicas del feminismo radical». Entrevista a Nicolás Jouve

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Entrevista de Clara González a Nicolás Jouve. Publicada en El Debate, el 25 de marzo de 2022. De cara a la próxima Marcha por la Vida, el presidente de CiViCa y catedrático emérito de genética comenta el panorama actual al que ha de hacer frente el movimiento provida

«La vida existe desde la concepción». Este es uno de los hechos irrefutables defendidos por Nicolás Jouve de la Barreda, catedrático emérito de Genética, miembro del Comité de Bioética de España y presidente de Ciencia, Vida y Cultura (CiViCa), la asociación de investigadores y profesionales por la vida.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la Convención de Roma para la fundación de la Unión Europea de 1950, el Convenio de Oviedo sobre investigación en Medicina, de 1997 o la Declaración de los Derechos Humanos y el Genoma Humano de 1997 son algunos de los documentos en los que se reconoce la dignidad de las personas, basada en la igualdad que radica de todos los seres humanos. Es por esa especial dignidad por la que la vida humana debería ser protegida siempre.
Si alguien preguntase a Jouve a qué cree que se debe la persecución a los provida, derivada de la reforma del Código Penal que castiga con penas de cárcel a todo el que acude a la puerta de un centro abortista a rezar o dar información, este responderá que no hay razón ninguna, «salvo que se trate de fomentar una ideología radical contra la vida y de favorecer a los lobbies económicos que hay detrás del gran negocio de las `clínicas´ de abortos».
–Ya ha empezado la cuenta atrás para la Marcha por la Vida, ¿qué cabe esperar para el próximo domingo, 27 de marzo?

Todo ser humano debe ser considerado igual en dignidad, por el mero hecho de su condición humana

–¿Cuáles son sus grandes reivindicaciones en esta ocasión desde CiViCa?
–La Asociación Ciencia Vida y Cultura nació hace doce años para defender la verdad de la ciencia frente a las amenazas a la dignidad de la vida humana, de principio a fin. La ciencia trata de encontrar explicaciones a los fenómenos naturales y hallar aplicaciones útiles para la humanidad, no para su destrucción. CiViCa basa sus afirmaciones de la existencia de vida desde la fecundación en base a los avances de la ciencia en ramas tan dinámicas como la Genética, la Biología Celular, la Biología Molecular o la Embriología. Desde esta certeza científica, la asociación reivindica el derecho a vivir de todo ser humano en todas las etapas de su ciclo vital, que el bebé que crece y se desarrolla en el seno materno no forma parte de la madre, sino que es genéticamente diferente a la madre y al padre, y se edifica sobre la base de la información genética para la que está perfectamente equipado desde la fecundación; que nadie sea considerado más o menos digno de vivir por criterios tan arbitrarios como la ubicación del bebé o por el momento de su ciclo de desarrollo, o simplemente por manifestar unas condiciones físicas o intelectuales más o menos desarrolladas. Todo ser humano debe ser considerado igual en dignidad, por el mero hecho de su condición humana.

La asociación que Jouve preside defiende la verdad de la ciencia frente a las amenazas a la dignidad de la vida humana

–En la reforma del Código Penal que castiga con penas de cárcel a los provida, se ha incluido un apartado que elimina la necesidad de denuncia previa. Esto supone equiparar las acciones de quienes rezan, hacen vigilia o reparten información a los casos de violencia de género contra las mujeres. ¿qué opina sobre esta comparación?
–Si se llega a aprobar esta aberración, estaríamos ante otro caso de corrupción de ley. Sería utilizar la ley de forma injusta e inmoral, como ya ocurre con la propia ley de la interrupción voluntaria del embarazo, que no solo no respeta el derecho a la vida y no protege al bebé en formación, sino que lo lleva al degüello. El evitar que se rece o se dé información sobre la realidad de la vida que una embarazada lleva en su seno, incluso sin denuncia previa de un mal comportamiento es una medida antinatural y propia de regímenes totalitarios. No se puede comparar con la violencia de género, porque el deseo de quien reza o informa va en la misma dirección de la misión del médico que cura, protege y salva vidas y no las elimina. Rezar, hacer vigilia, e informar como hacen los rescatadores está en línea con la defensa de los derechos humanos, ya que se trata precisamente de salvar la vida más inocente, indefensa y vulnerable que existe, la del concebido no nacido.

Esa reforma sería otra cesión a la fuerza del gran negocio de las clínicas del aborto

–¿Qué opinión le merece la última propuesta de Irene Montero de modificación de la ley del aborto?
Debería ser, al contrario, dejar que la mujer conozca todos los detalles antes de decidir. Establecer servicios en los que se permita reflexionar a la mujer antes de decidir tras recibir una información completa y veraz de las consecuencias físicas y psicológicas del aborto y, que, en los abortorios, antes de entrar en faena, no se oculte la realidad de la vida que la mujer lleva dentro, mediante la práctica hipócrita de un simulacro de consentimiento informado y la práctica hipócrita de girar el monitor del ecógrafo y bajar el sonido para que la madre no vea el feto ni oiga los latidos de su corazón. En todo caso, ¿no debería ser la mujer la que tendría que decidir si quiere o no ver y oír los signos de la vida de su hijo?
–¿Por qué cree que se intenta vender el aborto como un derecho, como ha hecho Macron al proponer incluirlo en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea?
–En esto no caben más que razones de carácter político y protagonismo personal de un mal entendido progresismo, que nada tiene que ver y está en las antípodas de lo que han sido los principios sobre los que se ha construido Europa: el humanismo cristiano, el derecho romano y el pensamiento griego. Como recuerda One of Us, esta declaración de Macron es un atentado al principio de subsidiariedad, y a los numerosos tratados suscritos sobre los derechos humanos por las naciones europeas y por la propia Unión Europea desde la Convención de Roma de 1950. No se puede admitir un mundo futuro en el que se opte por una filosofía del descarte y de la muerte frente a los principios sobre los que se asentó la UE, que siempre ha considerado al ser humano como un fin en sí mismo y en la que nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona, como nadie tiene derecho a utilizar a las personas como si fuesen objetos de su propiedad.
Nicolás Jouve de la Barreda
Nicolás Jouve de la Barreda
Catedrático Emérito de Genética de la Universidad de Alcalá. Presidente de CiViCa.