Congreso: “Cuestión de Derechos Humanos, vulnerabilidad, no discriminación. Puentes desde la Bioética”
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Por el Dr. José Mª Montiu de Nuix, sacerdote, doctor en filosofía, matemático, socio de CiViCa

En la ciudad de Roma, el día seis del presente mes de octubre, el Papa Francisco ha dirigido un interesantísimo discurso a las personas participantes a un Congreso sobre “La dignidad del menor en el mundo digital”. El texto íntegro del mismo puede encontrarse en la página web del vaticano. Acto seguido intentaré reflexionar sobre algunas de las ideas allí expresadas.

Desde hace pocos años estamos viviendo en un mundo nuevo. La humanidad está sumergida en un nuevo ambiente. Este mundo nuevo es el “mundo digital”. Mundo digital, muy potente, que está cambiando no sólo el modo de comunicarse las personas, sino también, y muy profundamente, la manera de ser de muchos, su modo de vivir y de pensar. Se trata de un fenómeno muy importante, merecedor de grandísima atención.

Pero esto no ha hecho más que empezar, pues el desarrollo informático avanza de modo muy vertiginoso, acelerado, exponencial. Lo cual conlleva el peligro de que se nos vaya de las manos, de que quede muy incontrolado. ¿A dónde se llegará?

Si es cierto que internet supone un gran avance tecnológico, también lo es que este instrumento puede usarse bien o mal, para bien o para mal, a favor o en contra del ser humano. De todos es sabido que en la red circulan tantos contenidos perniciosos de tan fácil alcance. Personas poco limpias intentan servirse de esta ventana abierta al mundo para intentar convertir a otros usuarios en sus víctimas, para intentar obtener dinero fácil,… De aquí que no pueda subestimarse el lado oscuro de internet, sus regiones oscuras, el grave daño que un mal uso de la informática puede causar. Posiblemente se piensa demasiado poco en esta realidad.

Internet es usado por muchas y muy diversas personas, habiendo ya más de ochocientos millones de menores conectados a la red. Claro está que muchos de éstos carecen de la formación humana imprescindible para de modo constante poderla usar bien.

De aquí que a nivel global se plantea un nuevo y grave problema: ¿qué pasos dar para avanzar con firmeza y ternura hacia una protección eficaz de los menores en el mundo digital? Es éste uno de los retos más importantes sobre el futuro de la familia humana: la protección de la dignidad de los jóvenes, de su crecimiento saludable, de su alegría y de su esperanza. Se trata de un desafío que habrá que afrontar sin desánimos, juntando esfuerzos de todo el mundo.

El problema aquí planteado no puede ser subestimado. No bastan filtros para resolverlo, pues también resulta necesaria una educación ética. Resulta además especialmente importante evitar la falsa concepción ideológica consistente en concebir la informática como el reino de la libertad sin límites. Importa mucho aquí la dimensión moral.

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