Amor o miedo (y II)

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Por José Manuel Belmonte (Dr. en Ciencias Humanas por la Universidad de Estrasburgo, miembro de CiViCa). Publicado en el Blog del autor Esperando la Luz el 22 de Septiembre de 2018.

 El crecimiento personal transforma el mundo y lo engrandece. No hay casualidades. El progreso personal implica comportamientos sociales responsables  que son la base del cambio.

Evidentemente no es, ni puede ser, algo automático. Está al alcance de todos, porque en todos está la capacidad de introspección; pero descubrir y potenciar lo mejor que hay en nosotros exige, primero, ser conscientes y luego, una actitud interior capaz de vivirlo personal y socialmente.

Esconderse en la multitud, las manadas, las bandas,  el ruido o la noche, para actuar desde el anonimato, puede ser una forma de eludir la responsabilidad. ¿Miedo? ¿Desconocimiento? ¿Mentira? Es lo que hay. «Por donde mires: el que no miente, enmierda. Y a eso han degradado la política, y el ánimo social, y la indignación cívica, y hasta el tedio. Porque todo vuelve a parecerse demasiado, una y otra vez. Porque exigimos altura, conciencia, responsabilidad y a ellos les suena a «Poesía eres tú»» (Antoni Lucas, Poesía eres tú, Enlace)

Ser conscientes de lo que somos, tenemos y queremos.  No quiere decir que implique esfuerzo. Auto disciplina, sí; priorizar valores, también. Pero sobre todo confianza en la vida y en sí mismo.  Hay que partir de lo que somos; saberlo, y aceptar que es posible. Todo tiene sentido. Todo es un regalo.  Si confiamos y lo aceptamos, ya lo estamos disfrutando. El potencial es infinito tanto en el ser, como en el conocer y en el actuar.

El cuerpo es importante, pero solo es una parte de lo que somos. Se pone mucha importancia en su cuidado y la belleza corporal. Pero a veces se olvida lo esencial. El cuerpo que hoy tenemos sí tiene fecha de caducidad. Pero somos algo más que el cuerpo y los sentidos  que nos permiten experienciar sensaciones y emociones; somos espíritus encarnados en crecimiento y autotrasformación. La muerte no existe. La vida no termina con la muerte. Mi ser no tiene fin. Como el universo, el ser de cada uno, se expande hacia el infinito y hacia la luz.

Sólo se contrae, por el miedo, el ego, y la falta de empatía.

El miedo es libre, pero en el caso de temor a la muerte, sin fundamento. Podemos vivir y actuar conscientemente, con corazón y esperanza. No se trata de enjuiciar a nadie. Pero no todo  vale, ni es lo mismo, ni da igual.

Ante las situaciones que nos venden los medios de comunicación, los políticos, o los dueños del mundo, hay que saber distinguir el silencio, de los gritos; la verdad, de la mentira; la compasión, del buenismo; lo positivo, de lo negativo; lo material, de lo espiritual; el valor del sí, y del no. La paz es  clave.

Si fuera posible hay que leer o escuchar a los sabios. Lo que han escrito y lo que han vivido, puede ayudar mucho en momentos de confusión y ruido, personal y social.

El problema es que «el error no se manifiesta tal cual es, por temor de que, apareciendo desnudo, sea reconocido; sino que, adornándose artificiosamente de un vestido de verosimilitud, obra de modo que aparece a los ojos de los ignorantes, más verdadero que la verdad misma» (Ireneo de Lyon). Hay ideologías y personas que saben explotar ese colorido vestido de verosimilitud, y arrastran incautos.  Cuando uno se da cuenta, viendo lo que hay, es mejor… desconectar.

En todo caso, no es más cierto lo que dice quien más grita o dispone de más medios para repetirlo. El interés y el miedo se adornan bajo la capa del egoísmo y el engaño. Hay que estar atentos. El crecimiento, el trabajo y el progreso, implican comportamientos personales y sociales responsables, verdaderos y auténticos. Y comienzan en uno mismo. Sería bueno saber cómo actuar desde donde estamos. No por miedo, sino por agradecimiento y por amor. En una palabra, lo contrario del egoísmo.

Algunos se creen o aparentan sabelotodo, porque su ego siempre cree tener razón; es insaciable, su ego hace cualquier cosa para no pasar desapercibido; esinterruptor, no escucha e interrumpe a todos; envidioso,que no soporta o minimiza el éxito ajeno; le gusta elautobombo, o echarse flores, cuando los otros no le aplauden; es el jinete,dispuesto a subirse al caballo ganador de otros,  a sus proyectos o sus vidas porque su ego no sabe perder y no es capaz de ganar sin que se cambien las reglas; manipulador, el ego de quien siempre busca que las cosas le beneficien o se pongan a su favor es capaz de pactar con el diablo. La violencia, la tiranía y el engaño pueden alzarse con el poder y creerse el centro del universo, pero no saben mandar, ni son capaces de rodearse de equipos competentes, incapaces de decir la verdad.

La clave: dejar ir lo que no ayuda y potenciar la energía de lo que somos.

Einstein dijo algo  que se debía tener en cuenta: «O estamos llenos de amor, o estamos llenos de miedo”.  Hemos dicho algo sobre el «miedo», pero es importante ver el lado positivo. Porque… como veremos,  no vale todo.

Einstein es conocido mundialmente por algo que la mayoría de los humanos no entendieron cuando la propuso:» la teoría de la relatividad».

Einstein escribió durante su vida cerca de 12.300 cartas a familiares,  amigos y compañeros de trabajoSegún Christoph Lehner, del Instituto Max Planck de la Historia de la Ciencia, la mayoría  de ellas son accesibles a los investigadores.

Pero, como suele suceder con personajes sabios, santos o famosos, hay quien les atribuye hechos, dichos o escritos que podrían ser suyos, pero no lo son.   A Einstein le atribuyen una carta a su hija Lieserl  que no es suya aunque …empiece «querida hija»… y termine: «tu padre. Albert Einstein».

La carta está en Internet, incluso en Youtube. Parece escrita por alguien anónimo que conoce su vida y su obra, pero parece más un maestro/a de auto-ayuda, que un padre científico.  Las redes sociales se prestan a estas farsas y con buena intención incluso se hacen virales. Pero si no escribió la carta, las frases no son suyas.

Se habla de la fuerza universal del amor y su mensaje podría resumirse en estas líneas:

«Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida. El amor es la única y la última respuesta». [enlace]

 (Ver video y juzgar)

Descubrir qué es el amor, es la gran pregunta cada día.

Poner atención, encontrar la respuesta y vivirlo es tarea de toda la vida.  Para eso estamos aquí.  Y… eso nos vamos a llevar. Luego, importa y mucho.

Los Maestros de todos los tiempos, en todas las culturas y en todas las religiones han tratado de ayudar a quienes caminamos por la vida, mientras  estamos aquí y ahora.  Sus enseñanzas unas veces son orales y se trasmiten así de unos a otros. Como no todos los testigos ofrecen el mismo grado de fiabilidad, en algunas culturas y creencias, -cuando fue posible- pusieron las enseñanzas del Maestro  o Maestros por escrito, en pergaminos, libros,  pinturas o lo esculpieron en piedra.

Y, ¿qué hemos aprendido? ¿qué sabemos? ¿qué responderíamos si alguien nos pregunta?  Han hecho esa pregunta a alguien especialmente preparado. Y…seguro que mucha gente prefiere verle y escucharle, y no que yo  resuma lo que dice.  Escuchen preguntas y respuestas , con Neus Miró y Emilio Carrillo.

Gracias. [video]

 

 

BELMONTE
BELMONTE
Dr. en Ciencias Humanas por la Universidad de Estrasburgo, miembro de CíViCa