España: Proposición de ley para penalizar a grupos provida.

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Por José María Montiu de Nuix. Sacerdote, matemático, socio de CiViCa. Publicado en Exaudi Catholic News el 22 de septiembre de 2021 (imagen de portada: Bebé © Pexels. Rene Asmussen)

La criminalización de grupos provida parece ciencia ficción, algo más increíble que ver un caballo volando. Pero, es la misma realidad de las cosas. Es lo aparentemente imposible hecho realidad.

En concreto, el 21 de septiembre de 2021 el Congreso de los Diputados ha dado luz verde a la tramitación de una proposición de ley para imponer la pena de cárcel a grupos provida que encontrándose situados frente a abortorios osaren obstaculizar que las mujeres fueran a abortar. La proposición de ley propone que en el Código Penal se pueda castigar con penas de hasta un año de prisión a quién osare coartar la libertad de la mujer que quiere abortar, promoviendo, favoreciendo, o participando en concentraciones en las cercanías de los abortorios.

Es patente que hay aquí una manifiesta contradicción, pues, se considera coacción, o coartar la libertad, promover, favorecer, o participar en concentraciones en las cercanías de estos centros. Pero, es de sentido común que, por ejemplo, contra lo que el texto legislativo dice, una concentración consistente en rezar el santo rosario ante un abortorio no es coacción alguna, ni coarta nada. Además, es conocida la actitud pacífica de los movimientos provida. Lo cual cuadra con que los movimientos provida no han recibido denuncias por sus actuaciones ante abortorios.

Es evidente que la decisión del Congreso de los Diputados contradice algo tan esencial a los sistemas democráticos, y, por lo tanto, libres, como el derecho de libertad o reunión. Estas libertades donde son prohibidas es en sistemas dictatoriales totalitarios, atropelladores de la libertad.

Subyace a todo esto que se admite un derecho a la muerte, un derecho a matar, mientras se niega el derecho a la vida. Así, ayudar a que pueda haber vida es criminalizado; y, poder matar niños concebidos y aún no nacidos, es promovido. Así, ayudar es considerado malo, y quitar la vida es considerado bueno. Es decir, al mal se le llama bien y al bien se le llama mal. Es como penalizar al que ayuda a escapar de las garras del león. Se penaliza lo que es bueno y se premia lo que es malo. Esto resulta aún más ridículo y peor que el siguiente pasaje de Carlo Collodi, en su obra literaria, Pinocho. La zorra y el gato le han robado a Pinocho. Éste, lo denuncia ante quién lleva gafas de oro sin cristales. Se toma entonces una resolución: encarcelar a Pinocho porque le han robado las monedas. Posteriormente, cuando se dará la amnistía a todos los malhechores, no se podrá liberar a Pinocho, pues reconocen que no es ningún malhechor. Sólo lograrán liberarlo cuando Pinocho finja ser un malhechor. Le dirán entonces, si eres malhechor, quedas libre. También san Agustín se refirió a lugares en que la injusticia llegó a ser tan grande que se llegó a decidir que se había de desterrar a todos los que fueran buenos. Se entiende, pues, perfectamente, que los provida llegaran a manifestarse con frases como las siguientes: “Somos provida, no delincuentes”, “Stop persecución provida”, “Legal o ilegal, el aborto mata igual”.

La labor provida puede sintetizarse del modo siguiente: dar una mano a las mujeres que quieren abortar, ayudarlas. Obviamente, nunca ha sido malo dar una mano.

Para entender algo, se ha de considerar cuales son las razones de este algo. Tras una mujer que va hacia un abortorio hay unas razones, algo que le impele a ir. Son muchas las mujeres que se dirigen hacia un abortorio sin que les haga ninguna ilusión terminar con la vida de su hijo y dar dinero para ello. Son muchas las que deciden abortar porque las presionan para que aborten. A veces las presiones vienen de su pareja, que la amenaza con abandonarle sino aborta, o de qué sino aborta será despedida de su trabajo, o dejará de recibir las ayudas económicas,…, y, estas presiones a veces se les hacen tan abrumadoras, que se vienen abajo, al precipicio, no querido, del aborto, pero desearían no abortar, no matar a su hijo. Algunas han decidido abortar porque están desinformadas, engañadas, y, puede bastar una ecografía y oír el latido del corazón de su bebé para que decidan no abortar, y, luego, una vez nacido el niño, será la alegría de su corazón, y tal vez en su gozo exclamarán que su niño es lo más hermoso del mundo. A muchas les basta que las conforten, que las ayuden un poco, que alguien les dé una mano, para que decidan no abortar. De este modo se salvan miles de vidas.

Siendo de sentido común que a ninguna mujer le hace ilusión matar a su hijo, y también que la naturaleza no la dispone hacia tamaña barbaridad, resulta increíble que se criminalice a los provida, por el simple hecho de echarles una mano a las embarazadas, por ayudarlas.