Conducta sexual y riesgo de suicidio.

¿Breves respuestas de Hawking a grandes preguntas?
23/10/2018
Los conflictos de intereses enturbian el mundo de la ciencia.
24/10/2018

Por Justo Aznar y Julio TudelaObservatorio de Bioética, Instituto de Ciencias de la Vida, Universidad Católica de Valencia

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista “JAMA pediatrics”, realiza una revisión sistemática de los trabajos que han analizado la relación entre conducta heterosexual y no heterosexual en jóvenes adolescentes y la aparición de tendencias suicidas.[1]

El proceso de selección de los estudios se realizó con una definición rigurosa de conductas auto amenazantes y orientación sexual en adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 20 años, identificándose 35 estudios que involucraron casi 250.0000 participantes, lo cual le otorga la robustez estadística necesaria para que sus resultados puedan tenerse en cuenta.

Los resultados se muestran concluyentes, sugiriendo que “los jóvenes con identidad no heterosexual tienen un riesgo significativamente mayor de tendencia suicida en comparación con jóvenes heterosexuales”.

El riesgo de aparición de conductas suicidas (intento de suicidio) se ve incrementado, por orden creciente, entre los jóvenes bisexuales (OR de 3.69 (IC del 95%, 2.96-4.61; c2 = 980.02; P <.001; I2 = 98%)), siguiéndoles los adolescentes homosexuales (OR de 3.71 (95% CI, 3.15-4.37; c2 = 825.20; P <.001; I2 = 97%) y, por último, con el riesgo más elevado, los jóvenes transexuales (OR, 5,87; IC del 95%, 3,51-9,82).

Es decir, este último grupo presenta casi 6 veces más probabilidad de sufrir tendencia suicidas que los jóvenes heterosexuales según esta extensa revisión.

Posibles causas

Como afirmamos en un trabajo previo, [2]

“aunque es incuestionable que los individuos no heterosexuales y transexuales a menudo están sujetos a estresantes sociales y discriminación, la ciencia no ha demostrado que estos factores por sí solos representen la totalidad, o incluso la principal causa, de la disparidad en los niveles de salud entre los no heterosexuales y los transexuales y la población en general. Por ello, es necesario llevar a cabo más estudios longitudinales de calidad para que el “modelo de estrés social” sea una herramienta útil para entender esos problemas de salud pública, y ayudar a identificar formas de abordar los problemas de salud presentes en estas subpoblaciones. Sin embargo, las diferencias antes descritas se encuentran incluso en entornos sociales donde no existe un ambiente de discriminación contra estas personas.”[3],[4]

Otras causas no relacionadas con la estigmatización social pueden estar detrás del incremento de riesgo en la aparición de tendencias suicidas entre los jóvenes no heterosexuales, que alcanzan los valores más altos en el colectivo transexual.

En este grupo, la comorbilidad o preexistencia de trastornos psiquiátricos alcanza, según un estudio, cifras del 44,3 %, habiéndose detectado comportamientos autolesivos en el 21,6 %.[5]

También entre niños y adolescentes con “disforia de género” se sabe que la investigación relacionada con el «Trastorno del Espectro Autista» (TEA) muestra una mayor prevalencia de TEA en comparación con la población general, lo que puede tener implicaciones en  el tratamiento de pacientes con «disforia de género» y TEA, que pueden ir desde una evaluación incompleta hasta la incertidumbre sobre si se inicia un tratamiento potencialmente irreversible con hormonas sexuales o reasignación quirúrgica de sexo, ante el riesgo de aparición de posibles resultados adversos.[6]

Otro factor que pudiera contribuir a la elevada tasa de aparición de tendencia suicida que se observa en el grupo de los jóvenes transexuales, son las terapias aplicadas para realizar la transición de género, que incluyen tratamientos de bloqueo y conversión hormonales, seguidos de reasignación quirúrgica, con efectos irreversibles en muchos casos.

Estos tratamientos buscan, en primer lugar, bloquear la maduración sexual del adolescente, presentando efectos sobre su desarrollo físico, sus caracteres sexuales, su metabolismo y su maduración neurológica, dada la influencia que las hormonas ejercen en la configuración de la conectividad cerebral,[7] para proceder posteriormente a la reasignación quirúrgica.

Un reciente trabajo incide sobre las consecuencias de la aplicación de terapias de bloqueo hormonal en adolescentes que inician un proceso de transición de género.[8] Los fármacos empleados como inhibidores de la secreción y actividad de los esteroides sexuales no han sido autorizados para este uso sino para el tratamiento de la pubertad precoz y otras patologías. La experiencia de su uso en adolescentes es muy limitada y no existen datos fiables sobre su seguridad.[9] Además son bien conocidos los efectos secundarios relacionados con su uso, como su influencia en el desarrollo de la masa ósea y el crecimiento, la fertilidad, el normal desarrollo de los genitales externos, el desarrollo neurológico, el metabolismo y la aparición de microcalcificaciones testiculares.[10]

Pero son las consecuencias sobre la maduración neurológica del adolescente las que podrían guardar relación con el alarmante incremento en las tasas de aparición de tendencias suicidas en el grupo de jóvenes transexuales. [11]

Conclusión

La conducta sexual presenta en los adolescentes una relación estadística bien contrastada con la aparición de tendencias suicidas, siendo significativamente más altas en los colectivos bisexuales, homosexuales y transexuales (en orden creciente) respecto de adolescentes heterosexuales.

Las causas que pueden estar detrás de este preocupante fenómeno son múltiples, y deben tenerse en cuenta para su valoración, además del propuesto “modelo de estrés social o estigmatización” de los individuos afectados, otras de diversa índole, como la preexistencia de trastornos psiquiátricos. No debe descartarse la influencia que los tratamientos de bloqueo hormonal administrados a los adolescentes transgénero pueden desempeñar sobre su estabilidad emocional y maduración cerebral, y su relación con la aparición de las conductas suicidas. El hecho de que sea el colectivo de transexuales el que presenta los datos más alarmantes, hace que deba extremarse la cautela en la instauración de tratamientos farmacológicos poco experimentados en adolescentes y de consecuencias muy poco conocidas.

La inapelable relación entre conducta sexual y tendencia suicida supone un reto en la valoración e implementación de la educación sexual y su integración en el proceso madurativo personal de los niños y adolescentes de nuestro tiempo.

[1] Di Giacomo, Ester, et al. «Estimating the risk of attempted suicide among sexual minority youths: a systematic review and meta-analysis.» JAMA pediatrics (2018):E1-E8. doi:10.1001/jamapediatrics.2018.2731

[2] Justo Aznar Lucea; Julio Tudela Cuenca. Aspectos biomédicos de la transexualidad. Transexualidad: Valoración pluridisciplinar del fenómeno y su regulación legal. Capítulo 2, pp. 59 – 92. Valencia. Universidad Católica de Valencia, 20/11/2017. ISBN 978-84-16562-01-5

[3] Mayer, L., & McHugh, P. (2016). Sexuality and Gender Findings from the Biological, Psychological, and Social Sciences. The New Atlantis(50), 4-144.

[4] Dhejne, C., Lichtenstein, P., Boman, M., Johansson, A. L., Långström, N., & Landén, M. (2011). Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden. PLoS One, 6, e16885.

[5] Spack, N., Leeper, L., Feldman, H., Leibowitz, S., Mandel, F., Diamond, D., & Vance, S. (2012). Children and Adolescents With Gender Identity Disorder Referred to a Pediatric Medical Center. Pediatrics, 129, 418-25

[6] Glidden, D., Bouman, W., Jones, B., & Arcelus, J. (2016). Gender Dysphoria and Autism Spectrum Disorder: A Systematic Review of the Literature. Sex Med Rev, 4, 3-14.

[7] Hier, D., & Crowley Jr, W. (1982). Spatial ability in androgen-deficient men. New England Journal of Medicine, 306(20), 1202-5.

[8] López Guzmán J, González Vázquez C. Valoración de la supresión de la pubertad en menores con problemas de identidad de género. Cuadernos de Bioética. 2018; 29(97): 247-56 DOI: 10.30444/CB.9

[9] Hruz, PW, Mayer, LS, McHugh, PR. “Growing Pains. Problems with puberty suppression in treating gender dysphoria”. The New Atlantis, 52, (2017), 8-10.

[10] Bertelloni, S., Mul. D. “Treatment of central precocious pu­berty by GnRH analogs: long-term outcome in men”. Asian Journal of Andrology, 10 (4), (2008), 525.

[11] Hruz y cols.  op. cit. 9